24 feb. 2014

klava, la cazadora de estrellas





desde que mi madre me regaló las aletas azules con estrellas doradas no me separé nunca de ellas.  al principio mi abuela se desesperaba cuando me veía aparecer por las mañanas con las aletas para tomar el desayuno. vova, no puedes empezar a volar ya a estas horas, así no vas a llegar a ningún lado, me decía. aunque primero  intentó disuadirme enseguida se dio cuenta de que sería imposible. así que decidió hacerme una bolsita con una de sus maravillosas telas para que yo pudiese llevar mis aletas a todos los lados.  caminar con aletas se hacía un poco difícil….pero yo no las quería para caminar sino para volar. así que, obediente, me calzaba mis botas rojas, y guardaba las aletas en la bolsita. eso sí, aunque no puestas, me las llevaba a la escuela. me daba miedo pensar que ante un despiste se fueran volando solas...

al llegar a casa era cuando realmente usaba las aletas.  y entonces volaba casi igual que mi madre, aunque de manera muy diferente, claro.mis hermanas, allochka y klava, me pedían que les contase los sitios por los que volaba. y yo era capaz de pasarme horas explicándoles los colores de los diferentes países que veía, las ropas de la gente, la forma de las casas, el olor de sus árboles…mientras volaba también dibujaba. eso sí, siempre con las aletas puestas. 

aunque mi madre también les había traído un par de aletas a cada una de mis hermanas  la única utilidad que le daban era en verano cuando íbamos a la casa que la abuela tenía en el mar negro.  allí hacíamos carreras para ver quién era la más rápida en el agua. nos lo pasábamos tan bien como con las carreras que hacíamos con las gotas de lluvia en los cristales.



poco a poco me hice una experta en el uso de las aletas. así que mi madre decidió traerme unas nuevas de cada país que visitaba. llegué a tener más de cincuenta pares ante la desesperación de mi abuela que se volvía loca haciendo huecos por todos los armarios de la casa. aunque yo me hice una buena voladora,  mi hermana klava era la mejor cazadora de estrellas que jamás había visto…en las noches de verano era capaz de atrapar más de una docena. las guardaba todas dentro de un cazamariposas que la abuela le había comprado en la tienda de la señora katenka, la tienda más bonita del pueblo con ventanas de madera verde y golondrinas rosas pintadas en el techo.





2 comentarios:

  1. Bueno... me muerooooo, me chiflaaaa... y esta cazadora de estrellas me tiene boquiabierta.
    Publicarás un libro ¿no?

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